Por Néstor De Jesús Laurens
Parece ser que dios estaría llamando al descanso eterno a sus mejores hijos para que lo acompañen en el lugar celestial que ha destinado para ellos; doña Carmen como todos les conocíamos educo con el ejemplo; por sus manos pasaron generaciones también en extinción que la sociedad ha visto crecer como el mejor legado de lo que fueron sus enseñanzas.
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En una ocasión cuando celebrábamos la II entrega de los Premios Enriquillo de Oro, tuve la oportunidad de entregarle el reconocimiento que el consejo directivo de la fundación le tributo por sus grandes y valiosos aportes a la educación que repartió como semillas a varias generaciones. Cuando le entregue la placa de reconocimiento sentí el peso de aquella distinguida maestra, sentí que su presencia caracterizada por la humildad, me comprometía a seguir haciendo la labor de reconocer aquellos que han aportado a la sociedad en que vivimos herramientas necesarias para seguir construyendo una sociedad mas justa para todos.
Doña Carmen, descanse en paz junto a su distinguido esposo Don Elino Franco otro gladiador de la educación en extinción en el mundo de nuestros días.