Por Leonardo Plata.-
Las premiaciones o reconocimientos, que se le entregan cada a
ño, a
personas o instituciones, por la labor sobresaliente en sus diferentes
áreas, constituye un acto de justicia por parte de quienes organizan
este tipo de eventos.
Ya lo decía el poeta, dramaturgo y cientifico alemán Johann Wolfgang
Goethe, cuando expresó: «El hombre más feliz del mundo es aquel que
sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien
ajeno como si fuera propio»; y es que engrandecer y reconocer el
talento de los demás, nos eleva como ser humano.
En nuestra querida barahona, tenemos el orgullo y el privilegio de
contar con uno de los eventos de más altura y de mayor dimensión, en
cuanto a reconocimiento, montaje, espectáculo se refiere; me refiero a
los premiso Enriquillo de Oro, que se ha convertido en nuestro
soberano, en nuestra más alta expresión de reconocimiento al trabajo,
al sacrificio y al talento de los hombres y mujeres barahoneros que se
destacan en sus respectivas áreas.
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El montaje de esta premiación, es sin lugar a dudas la más
esplendorosa y vistosa, que premiación alguna ha exhibido en barahona,
en cuanto a espectáculo se refiere, por lo que todos los barahoneros
sensatos, debemos de apoyar este magno espectáculo, ya que es nuestra
más alta expresión a nuestra cultura, a nuestras labores como pueblo
que se encamina a trillar el camino hacia desarrollos y bienestar de
sus habitantes.
Los premiso Enriquillo de Oro, es el reconocimiento solemne al
resaltar la entrega, la dedicación a los, que tiene como norte el
reconocimiento a personas e instituciones que, con su compromiso,
imaginación y talento, han hecho aportes al arte, la cultura, la
educación, y al desarrollo de barahona, promovido causas sociales
inspiradoras o ejemplares.
El Enriquillo de Oro al reconocer el trabajo y el talento de hombres y
mujeres de barahona, hace justicia, ya que el reconomiento a los
demás, constituye una de la manifestaciones más hermosa de los
aportes, la solidaridad, ha así como contribuir a oriental y educar a
una región sur, que necesita de sus grandes hombres y mujeres para
poder situarnos en lugares cimero, es una acto de justicia.