Por Narciso Isa Conde
No son apóstoles los que han pactado, sino doce facciones de la partidocracia, gran parte de ellas muy corrompidas y responsables de la aplicación de las políticas neoliberales.
En verdad son muy pocas la excepciones, mientras los que está libres de pecados mortales, se han comprometido a respaldar candidaturas de la franja neo-conservadora de partidos inmersos en el ejercicio de la política como negocio y en la corrupción como medio de enriquecimiento; dependientes todos del poder estadounidense e incluso una parte con un corte ideológico neo-fascista. Léase leonelismo, balaguerismo, vinchismo, perremeismo, pecudeismo, punismo, peñaguabismo… muchos participando en el coro imperialista contra Evo y contra los procesos soberanos de Nuestra América.
Su lema es: “tú me apoya y yo te apoyo”, aun que tú seas parte de la corruptela neoliberal y neo-trujillista imperante a lo largo de casi seis décadas. Y viceversa.
Así van las cosas en esa llamada oposición, muy parecida por cierto a su contrincante gubernamental, solo que ahora no ejerce el poder central del Estado, llegando al colmo de que el PRM, con la anuencia del Frente Amplio, le cedió 11 candidaturas senatoriales en 11 provincias del país a Leonel Fernández
Así van las cosas, optando por un pacto impúdico y ominoso a lo largo y ancho de 24 provincias, correspondiente a una tres cuarta parte del territorio nacional; de cara también a una comprometedora alianza en segunda vuelta.
Pero lo peor no es eso, sino que pretendan presentar esa afrenta como parte de una decisión para “salvar” una democracia inexistente y una institucionalidad esencialmente pervertida; y principalmente, para disque “renovar instituciones estatales” promoviendo partidos y personas de vieja data en el negocio de la política y el mercado electoral, expertos por demás en todo tipo de fechorías.
- Publicidad -