Un grupo de voluntarios del torneo montó rápidamente una plataforma en el centro del terreno de juego del San Petersurgo Stadium, con el nombre de la Copa del Mundo y la ciudad como reclamo.
Infantino colgó una medalla a cada uno de los componentes de la delegación belga, que se ubicaron después tras una valla con la mención al tercer puesto para jalear el triunfo y posar para los fotógrafos.
Con el premio al cuello, los jugadores de Roberto Martínez dieron una vuelta por el campo para agradecer el apoyo a la afición.