La República sábado, 24 de abril de 2021 ¡Las armas de la dignidad nacional!

Johnson reconoció el error de invadir a RD en 1965

0 88

Obtenga actualizaciones en tiempo real directamente en su dispositivo, suscríbase ahora.

Yadimir Crespo
Santo Domingo, RD

- Publicidad -

“A veces tomo los juicios de otras personas y me en­gaño, como enviar tropas a Santo Domingo; pero el hombre que me engañó fue Lyndon Johnson, na­die más”, comentaba el propio Johnson a través del teléfono, “yo lo hice”.

Abes Fortas y Robert McNamara escuchaban atentamente los lamen­tos del extinto presidente de Estados Unidos al no­tar que sus planes de in­tervenir en la guerra civil de 1965 y proteger a ciu­dadanos estadounidenses no estaban saliendo como esperaba.

A pesar de su arrepen­timiento, Lyndon B. Jo­hnson aseguró a sus in­terlocutores que “haría lo mismo en este mismo se­gundo si recibiera un tele­grama del embajador Sán­chez”, de acuerdo a cintas de la Casa Blanca, publica­das en 2015, que confir­maban que la motivación de la intervención era evi­tar una toma de poder co­munista.

Esta llamada ocurre un mes más tarde de que su­cediera lo que diera origen a la segunda invasión nor­teamericana. Se trata de la Guerra de Abril, significa­tiva gesta que hoy conme­mora 56 años.

Hombres y mujeres, sin importar edad o posición social, se unieron de for­ma armada en la búsqueda del retorno de la democra­cia tras el derrocamiento de Bosch en 1963.

Pasado el mediodía del 24 de abril de 1965, Jo­sé Francisco Peña Gómez anunció por la radio, a tra­vés del programa “Tribuna Democrática”, que había iniciado la revuelta militar.

Los campamentos mi­litares 16 de Agosto y 27 de Febrero se sublevaron contra el gobierno de fac­to del Triunvirato, encabe­zado por Donald Reid Ca­bral, y tiempo más tarde se les unió el Comando Es­cuela Hombres Rana.

No obstante, los miem­bros de las filas castren­ses no se vieron solos, sino que también contaron con el apoyo de la ciudadanía que reclamaba el regreso de la Constitución proclamada por Bosch.

El gobierno, que más tar­de pediría auxilio a Estados Unidos, no era el único con­trincante de los constitucio­nalistas, sino que también se enfrentaban a los milita­res de San Isidro, comanda­dos por Elías Wessin y Wes­sin.

25 de abril
“A las 3:00 de la madrugada del 25 de abril estallaron las luchas al este de la ciudad; parece que los rebeldes han capturado el único puente entre Santo Domingo y la base de la Fuerza Aérea en San Isidro”, así iniciaba un reporte del 25 de abril, emi­tido por el cuerpo diplomá­tico británico.

Stafford Campbell, pri­mer secretario y encargado de negocios inglés en San­to Domingo entre abril de 1963 y septiembre de 1965, era quien escribía.

Al amanecer, las calles de la ciudad estaban llenas de grupos clamando por Bosch, según la misiva de Campbell, con varas, palos y armas, ci­viles patrullaban las calles en camiones y los disparos eran incesantes en el centro de la capital dominicana.

26 de abril
Dos días más tarde, sin im­portar que eran compatrio­tas, miembros de la Fuerza Aérea bombardeaban con­tra los constitucionalistas, mientras que el grupo cí­vico-militar respondía con tanques y armas.

Un aviso inmediato, ca­tegorizado como secreto, fue enviado con fecha 27 de abril advirtiendo a Reino Unido que los revoluciona­rios llevaban la delantera.

Narra que tras un medio­día “relativamente tranqui­lo”, al caer la tarde del do­mingo 25, un avión de la Fuerza Aérea atacó el Pa­lacio Nacional y el puente Duarte, en donde se enfren­taban los constitucionalis­tas y las fuerzas de Wessin.

27 de abril
Los ataques aéreos prevale­cían. Para el 27 de abril se estimaba que habían cobra­do la vida de 25 personas y otras 100 habían resultado heridas, de acuerdo a uno de los telegramas enviados por Campbell ese día, reco­pilado en “Los Sucesos de 1965 según los archivos in­gleses”.

La marina, la cual se ha­bía mantenido al margen, se unió a las tropas de Wes­sin a media mañana del 27, ejecutando una operación combinada de artillería, bombardeos y ataques con cohetes y cañones.

Todavía el 28 de abril las luchas continuaban y “los muertos de ayer aún están en medio de la calle prin­cipal”, prevaleciendo una gran confusión.

29 de abril
Iniciada la tarde del 29 de abril, Campbell avisaba la llegada nocturna de los ma­rines norteamericanos y el logro de un acuerdo para convocar a elecciones y la inmediata restauración de la paz.

La situación empeoró al anunciar que Bosch no se­ría candidato y el intento de Wessin de hacer ver que los estadounidenses estaban en el país como sus aliados.

Un segundo telegrama enviado a las 6:10 de la tar­de denotaba preocupación, al punto que Campbell ha­bía decidido despachar a sus compatriotas.

“En estas circunstancias de completo desplome de la ley y el orden, estoy obli­gado a regañadientes a no­tificar a todos los súbditos británicos que deben apro­vechar la oferta americana y evacuar hacia Puerto Ri­co”, expresó en la misiva.

Acuerdo de paz
En los días siguientes, las luchas continuaron, ya no contra los militares rebel­des, sino de forma especial contra los invasores.

El conflicto tuvo fin el 3 de septiembre de 1965, tras un largo proceso de nego­ciación.

En el cuartel general del “gobierno rebelde”, Caama­ño y su gabinete completo firmaron el Acta de Recon­ciliación. Mientras que Héc­tor García Godoy asumió la presidencia provisional­mente durante un año y lla­mó a elecciones el primero de junio de 1966.

LYNDON JOHNSON
Abril inmortal
El apoyo de las muje­res fue fundamental pa­ra combatir contra los Yankees. Más allá de realizar las labores tra­dicionales del hogar, sirvieron de canal de comunicación, instru­yeron en barrios y su­ministraron materiales de forma clandestina.

Aunque se menciona po­co en estas transcripcio­nes, el coronel Caamaño fue el líder que guió a las masas durante este mo­vimiento cívico-militar y es considerado como el héroe que restauró la so­beranía de la República.

Asimismo, las primeras victorias de las que habla Campbell fueron gracias a los métodos de embos­cada y sabotaje de los Hombres Rana, cuyas tácticas fueron enseña­das por veteranos de la Segunda Guerra Mun­dial presentes en el país.

A este grupo perteneció el hoy capitán de fragata Aníbal López, quien lue­go de sobrevivir a esta lu­cha, insta a los jóvenes a conocer su historia y mantenerla vigente para evitar que se repita.

“Los jóvenes nunca de­ben olvidar esta fecha y menos el sacrificio hu­mano y material que conlleva un hecho co­mo este (…) No se ima­ginan la sombra de tris­teza que deja en la gen­te cuando siente que sus derechos no existen y que es sálvese quien pueda; es muy difícil que una nación así pue­da sentirse nación”, se­ñala López.

Obtenga actualizaciones en tiempo real directamente en su dispositivo, suscríbase ahora.

También podría gustarte
Cargando...

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More