Hacia una nueva Ola de reforma en materia electoral  

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Por María Estela de León

La República Dominicana está llamada a promover una segunda ola de reforma en materia electoral, en la que es preciso tocar la Ley No. 15-19, Ley Orgánica del Régimen Electoral, de reciente creación Y la Ley No.33-18, de Partidos y Agrupaciones y Movimientos Políticos, así como en otros aspectos vinculados con la materia.

Es importante considerar incluir mecanismos, tantos como fueren necesarios en derecho, para acompañar la Junta Central Electoral en la captación de  los funcionarios que componen los Colegios Electorales.

Los eventos suscitados en el pasado certamen electoral, donde se presentaron situaciones de errores matemáticos en el llenado de las actas y en el escrutinio en el nivel de diputados, entre otros menos importantes, deja sobre la mesa la discusión del tema en cuestión.

Estas situaciones provocaron la dilación de los resultados finales del proceso, en algunas demarcaciones y particularmente en ese nivel de los diputados, creando incertidumbre a la sociedad.

En este escenario algunos actores políticos y sociales, se aprovechan para crear una percepción distorsionada de la realidad, que pudiera afectar la transparencia y la credibilidad con la que el árbitro monta los procesos.

Una mirada a los mecanismos de selección de estos funcionarios en los sistemas electorales de la región ayudaría para tener un referente sobre el tema. Se podrían adoptar iniciativas consistentes en otorgar una especie de dispensa fiscal, créditos educativos, reconocimiento público, promovida desde el Estado, entre otras facilidades. Las mismas motivarían a los ciudadanos a participar como miembros de los colegios electorales en las elecciones.

La responsabilidad de la administración del proceso electoral en primera instancia descansa en la Junta Central Electoral (JCE), quien se hace acompañar de diferentes instituciones que les sirven de soportes a las Juntas Electorales, para llevar a cabo el mandato establecido por la Constitución y las leyes.

Una vez concluida la captación, educación y capacitación de los funcionarios electorales, entra la responsabilidad personal que es puesta a prueba y por la que cada miembro debe responder de manera personal en sus distintas calidades.

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Resulta que, de la probidad de estos funcionarios dependen los resultados del proceso electoral; entiéndase que si no se cuenta con recursos humanos cualificados los resultados serán de muy baja calidad y poca credibilidad, situación que afecta el proceso, toda vez que en materia electoral los delitos se llevan de paso las garantías para preservar los derechos fundamentales, tutelaos por la Constitución y vinculante a todo el aparato judicial del país.

El Estado está obligado a garantizarles derechos a sus ciudadanos. Pregunto ¿El ciudadano debe a cambio cumplir deberes con el Estado? Si. Entonces es el momento en el que el ciudadano emule aquellos principios que dieron origen a la sociedad: el trabajo, servicio y el compromiso.

Los estudiantes universitarios y técnicos beneficiados con becas del Estado deben estar obligados a formar parte de la administración de los colegios electorales, la patria es de todos, es un compromiso ciudadano fortalecer el sistema de partido y la democracia representativa de nuestra nación.

Planteamos en ese sentido, que la legislación electoral debe vincular al proceso los ciudadanos con méritos académicos para realizar una tarea tan seria como administrar la sagrada voluntad ciudadana.

Los derechos generan por vía de consecuencia deberes; debe ser una obligación que los participantes en programas de formación técnica y profesional del Estado, le devuelvan  a la nación, una parte de los servicios que reciben gratuitamente del Estado.  Las organizaciones sociales y las entidades privadas están en el deber también  de acompañar al órgano comicial para esta tarea.

Todos piden a gritos una democracia de calidad, elecciones transparentes, con resultados en el menor tiempo para no crear incertidumbre en el pueblo. Me pregunto ¿cuánto participan para que eso sea así? Todo indica que hace falta más colaboración de la ciudadanía al respecto.

No pretendemos con nuestra exposición restarle méritos a los que se ofrecen para esa labor titánica, sin pensar en las remuneraciones; muy por el contrario, nuestro reconocimiento y gratitud por la labor cívica y patriótica con las que muchos asumen el compromiso.

Para pensar sobre el tema propuesto, una reflexión final: “El papel del ciudadano en nuestra democracia no acaba con el voto.” Barack Obama

La autora es dominicana, abogada y periodista

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