El Ministerio de Salud Pública emitió ayer una alerta epidemiológica a nivel nacional ante la expansión en islas de la región del Caribe de la fiebre chikungunya, un virus trasmitido por el mismo mosquito del dengue y con síntomas son muy similares a esa enfermedad, aunque provoca mayores dolores musculares y articulares.
El alerta fue emitida ayer por el ministro Freddy Hidalgo, quien dio a conocer las medidas y el reforzamiento de la vigilancia epidemiológica que ha adoptado el país a nivel de puertos y aeropuertos; con el personal y los servicios de salud y con los ayuntamientos responsables de mantener limpios los espacios urbanos.
Dijo que en el país no se ha detectado el primer caso de la enfermedad y dispuso manejar como sospechosa a cualquier persona que llegue con los síntomas, y reportarlo inmediatamente al sistema de salud.
Informó que las medidas se adoptan ante la expansión de la enfermedad en la región del Caribe y atendiendo al alerta que hiciera en diciembre pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) al detectarse el primer caso autóctono en la isla de San Martín.
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Dijo que la prevención y el tratamiento de la enfermedad son muy similares a los casos de dengue y recomienda a la población que ante los síntomas que le lleven a sospechar de la misma, no tomar medicamentos que no sean recomendados por el médico, ni tampoco tomar aspirina, diclofenac, ibuprofeno u otro antiinflamatorio, ya que pueden generar sangrado o empeorar la condición de salud del paciente.
La chikungunya es una enfermedad viral transmitida por el mismo mosquito Aedes aegypti del dengue, y por otro llamado Aedes Albopictus, y cuyos síntomas son muy similares a los del dengue, pero produce dolores articulares y musculares más intensos. La enfermedad produce fiebre, dolor de cabeza, abdominal, dolor encima de los ojos, y también puede provocar vómitos y sangrado por mucosas o piel. Es una enfermedad de baja mortalidad.
El Ministerio de Salud Pública llama a la población a mantener bien tapados los recipientes donde almacena agua; untar con cloro los tanques donde se guarda el agua al menos tres veces por semana; asegurarse que los aljibes, cisternas, pozos y tinacos estén bien tapados; sustituir el agua de los floreros por tierra o arena, o cambiar el agua diariamente.