Por: Mario Pérez Santana
Me sorprendió en sobremanera cuando recibí la información en la ciudad de Santo Domingo de parte de un colega del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, SNTP, el cual también es locutor, donde me habló del Colegio Dominicano de Locutores con las siglas CDL y al término de la información le contesté sin vacilación que no sabía que existía dicho colegio, que solo tenia conocimiento del Circulo de Locutores.
Inmediatamente el amigo tomó una pausa pidiéndome permiso para buscar algo y regresó con un brochure bien elaborado, donde se explica detalladamente la existencia del Colegio Dominicano de Locutores. Este distinguido colega me entregó tres ejemplares para que los diera a conocer en esta ciudad de Barahona.
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Ahora bien, donde quiero caer sin ánimos de crear molestias es, en que es inaceptable que esa ocurrencia con la que me encontré en Santo Domingo, aquí en el Circulo de Locutores filial Barahona y su presidente que ya está casi en su discurrir, nunca informó nada ni se ha reunido para darlo a conocer los miembros de ese colegio.
Permítanme decirles distinguidos colegas, que no somos borregos, porque si hay un Circulo de Locutores y un Colegio de Locutores es porque «Algo huele mal en Dinamarca» como dicen en el argot popular. Por este motivo es que creo los miembros merecemos una explicación de si es Circulo de Locutores o Colegio Dominicano de Locutores, porque según el brochure que se encuentra en mi poder dice que fue fundado el 2 de junio del año 2011 y aun así aquí nada sabemos.