Técnicos del Banco Central de la República Dominicana, explicaron que el nivel actual de tasas reales de interés positivas y la ausencia de presiones inflacionarias, así como un bajo nivel de déficit fiscal y un superávit en la balanza de pagos, registrados al cierre del 2013, posicionan a la República Dominicana en mejores condiciones que otros países de la región.
Destacaron que en efecto, con niveles de inflación de apenas un 3.88% en el 2013 y expectativas de inflación para el efecto, en el 2014 de alrededor de un 4.5%, no existen riesgos en el horizonte de política monetaria.
Manifestaron que el peso dominicano ha experimentado una depreciación de sólo un 0.8% desde el cierre del 2013, lo cual a su vez se debe al escaso desarrollo del mercado de capitales del país, tanto de bonos como de acciones, con lo cual se reducen las posibilidades de movimientos inesperados en los flujos de corto plazo, situación similar a otros países de Centroamérica donde no se han producido movimientos importantes en las tasas de cambio.
Los expertos del Banco Central concluyeron en un foro de la sección Página Abierta que “se puede observar que los países emergentes que se han visto más afectados son aquellos que presentan altos requerimientos de financiamiento externo, inestabilidad política, débiles fundamentos macroeconómicos y tasas de interés reales negativas.
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Puntualizaron que en vista de que la República Dominicana presenta buenos fundamentos macroeconómicos, el efecto en la tasa de cambio ha sido prácticamente nulo y no se prevén presiones importantes que puedan afectar la estabilidad actual.
No obstante, indicaron que las autoridades monetarias se mantienen vigilantes frente el comportamiento del entorno internacional con el fin de prever cualquier impacto que pudiera afectar el entorno doméstico y de ser necesario tomar las medidas que garanticen la estabilidad del nivel general de precios.
Recordaron que la política monetaria expansiva, no convencional, llevada a cabo por la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) el pasado año, y ante la situación de los mercados emergentes, las autoridades monetarias del Banco Central decidió aumentar en 200 puntos básicos su tasa de interés de referencia de 4.25% a 6.25%, desde agosto de 2013. Esta decisión que en su momento fue criticada por parecer exagerada, más tarde resultó contundente al liberar presiones sobre el tipo de cambio que había surgido frente a la incertidumbre en torno a las actuaciones de la FED.