Por: Kilssy Méndez
No pude dejar de sentir nostalgia al enterarme de la partida de doña Dedé Mirabal, su despedida la visualice en cierto momento como el reencuentro de aquellas 4 mariposas que en algún momento se vieron divididas, para que una de ellas se encargara de mantener vivo el legado de las tres que abruptamente dijeron un hasta luego, porque nunca fue un adiós.
Bélgica Adela Mirabal, como pocos la conocían, ya que desde muy niña la apodaron como Dedé Mirabal, fue la única sobreviviente de la retorcida dictadura de aquel tirano, cuyo nombre me limito a pronunciar lo más que puedo y ahora más, por respeto; trabajó encomiablemente para mantener vivo el legado y la lucha de sus hermanas, mediante sus ideales patrióticos y la creación del museo Hermanas Mirabal, ubicado en la provincia de Salcedo, en donde todas vivieron los últimos diez meses de vida.
Adornado con una cuidada vegetación y flores por doquier, muchos de los que tuvimos la oportunidad de visitar el museo, imaginamos quizás en algún momento, que entre las mariposas que revoloteaban y se posaban entre las flores del jardín, se encontraba alguna de ellas y nos topábamos con la sonriente mirada de Dedé, al saberse descubierta su intención con tan hermoso jardín.
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Hoy la superviviente ya no está, cabe destacar que “Dedé” no solo sobrevivió aquella vez, sino que lo hizo cada día que tuvo que aprender a desprenderse de aquel pasado que se llevó el ejemplo que veía en su hermana mayor, Patria y el sentimiento de protección que sentía por sus dos hermanas pequeñas, Minerva y Teresa, para continuar siendo la ejemplar mujer llena de ideales que siempre fue, manteniendo en su familia los principios básicos del respeto hacia la vida de los demás.
Sin duda alguna todo tiene una simbología, y nada lo tiene más que la vida y la muerte, aunque esta última duela tanto por parecernos un estado final y definitivo, aun sabiendo que aquellos que mueren en cristo nunca lo tendrán.
Nada mejor que tener una vida ejemplar, algunos lo hacen de forma muy rápida y otras se le da mayor gracia en el tiempo de estancia, y Dedé, la última de las mariposas en realizar el viaje eterno, al igual que sus hermanas nos deja una vida de legados, siendo una página importante en la historia de nuestra amada república.
La vida de cada persona por buenas o malas experiencias personales que se tengan, es un propósito, cada una de estas mariposas lo hicieron a su tiempo, ninguna se fue sin hacer el propósito para el cual fueron creadas, ya que el día que se le privó de forma tan cobarde la vida a estas heroínas, fue el momento en que su lucha fue más fuerte, por lo mismo no hay muerte a destiempo, ya que no es el tiempo que determina nuestro paso por la vida, sino la vida misma.