Un récord de debutantes para actualizar el ejército criollo en las Grandes Ligas

SANTO DOMINGO. Cuando Richard Rodríguez subió al montículo en la séptima entrada del sábado por los Orioles ante los Blue Jays en Baltimore, el derecho santiaguero se convirtió en el dominicano 31 que debuta esta campaña en el Big Show y con él se estableció una nueva marca de estrenados extranjeros en la MLB, vigente desde 2006, también por los criollos.

Luego de Rodríguez presentaron credenciales esa jornada Luis Santos y Fabio Castillo para extender un récord que no ha cerrado, ya que faltan cuatro semanas de competencia.

Castillo, de 28 años, firmó ese 2006 y antes de aterrizar en el Big Show pasó 11 campañas en ligas menores, una en México y otra en Corea del Sur. En su estreno relevó a otro trotamundos, Edward Paredes, de 30 años, quien también fichó en 2006.

Cuando un jugador alcanza la sala principal del circo hay fiestas, entre familiares y amigos y suben los bonos de los escuchas que lo firmaron cuando era solo una promesa.

Pero entre llegar, establecerse y tener una carrera medianamente duradera hay que aplicar el versículo de Mateo 22:14: “Porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos”.

De esos 30 jugadores duartianos que pisaron un diamante ligamayorista en 2006 siete jamás volvieron a ser llamados tras ese año, cinco tuvieron una última oportunidad el curso siguiente, cuatro permanecieron hasta 2009 y una década después apenas permanecían cuatro de esa promoción. Este 2017 solo Ubaldo Jiménez y Erick Aybar siguen activos.

En 2008 llegaron 15, pero de esos solo Johnny Cueto sobrevive a la exigente industria, con sobrados candidatos de todo el planeta para un número de plazas estáticas (750) para la que cada año se suman a la lucha por ellas más de tres mil candidatos.

Pero de los 26 quisqueyanos que subieron en 2011 solo nueve han visto acción la actual campaña. Si bien el país ha sido consistente colocando más de 80 jugadores al día inaugural y enviando más de un centenar a través de las estaciones ha sido una matrícula que se ha ido renovando a gran velocidad en el último lustro.

De hecho, de los 147 dominicanos que han visto acción esta zafra 102 llegaron desde 2010, el 69%. Castillo y Paredes pueden ganar este mes hasta US$80 mil, una cifra que es probable nunca haya cobrado en un curso de ligas menores.

Solo Bartolo Colón y Adrian Beltré permanecen activos de los 161 jugadores nativos que llegaron entre 1990 y 1990.

Poco más de un lustro

El tiempo promedio que permanece un jugador que llega a las Grandes Ligas era de 5,6 años en 2013 de acuerdo al USA Today con datos de Baseball-Reference e ESPN. Es el mismo dato que encontró un estudio con 5,989 jugadores entre 1902 y 1993 por Population Research and Policy Review y publicado en 2007 por The New York Times. En ese trayecto ganaban US$17,9 millones, según Forbes.

La investigación del Policy Review encontró que uno de cada cinco jugadores apenas jugó una temporada, menos de la mitad llegaba a los 5,6 años y solo un 1% alcanzaba las 20 temporadas, como David Ortiz y Julio César Franco.

Y es que además de la habilidad biomecánica más rápida que el pensamiento para poder conectar un lanzamiento sobre las 90 millas, fluidez del swing, poder de los brazos y giro de las caderas que hay tener para ser llamado también tienen que abrirse espacios, que quienes lo ocupan no siempre están dispuestos a ceder.

Del grupo actual hay prospectos con calibre de estrellas, como Rafael Devers, Amed Rosario y Richard Ureña. Con ellos habrá paciencia, si no responden tendrán múltiples oportunidades más, pero los más veteranos las tendrán difícil para permanecer.

Dominio del pitcheo

Del grupo criollo que ha subido este 2017 el pitcheo domina con holgura. Son 19, con solo un receptor en Francisco Mejía, uno que Cleveland proyecta convertir en antesalista.

Rafael Devers ha sido el que ha llegado con menor edad. Tenía 20 años y 274 cuando los Medias Rojas lo llamaron, mientras que Paredes tuvo que esperar hasta casi los 31 (30 y 297 días) para apuntarse en la lista.

Del grupo, 23 tienen menos de 25 años, entre ellos nueve de 22 o menos, por lo que al activar el reloj de tiempo de servicio en sus manos pueden tener poder aspirar al gran dinero dentro de un lustro.

El informe del Policy Review encontró que terminar la carrera ligamayorista después de una campaña es de un 10 por ciento para aquellos que debutan con 20 años, pero sube a un 13% para los que debutan a los 21 y un 36% para aquellos que iniciaron a los 28. NPerez@diariolibre.com