¡Pesimismo o frustración!

Por Bienvenido Matos Perez

Recientemente participe de un encuentro de los viejos amigos que suele celebrarse antes de fin de año, para hablar, recordar y pasar revista a nuestros años de amistad y nuestras vidas, se trata de una relación de amistad que se va haciendo vieja en un grupo de hombres que aunque con diferencia en la edad hemos actuado juntos en muchos escenarios y en muchas actividades del diario vivir, una forma de enclaustrarnos en el pasado, un vano intento por volver a ser jóvenes, niños y adultos es más un intento por detener el tiempo, entre gentes a quienes nos une una amistad que se va haciendo vieja con el paso del tiempo aunque algunos de los participantes cree que es el tiempo que envejece, que nosotros lo vemos pasar y seguimos siendo jóvenes ¡Bonita quimera!

Pero el encuentro es en verdad una manera de rumiar nuestras desesperanzas de forma amena y divertida, este año hubo una participación record, unos 28 viejones, jóvenes aun aunque la mayoría pasa ya de los 60 años.

Fue un encuentro interesante que casi nunca hacemos público porque está dominado por los recuerdos, por la empatía, por el amor, por la música y por vivencias idas que forman parte de nuestra propia cultura.

Por allí desfilaron las historias del viejo pueblo, del Barahona pequeño y se hicieron comentarios diversos y muchas palabras y nombres casi olvidados de nuestro cerebro volvieron a resucitar en nuestro vocabulario, Lelo y su virgen de la Altagracia, Miyo ojo e tetera, que según conto uno de los contertulios partió un poste de luz en dos de una pedrada.

Otro pregunto con ánimo de tomarnos el pelo ¿y cuál de ustedes ha visto por ahí a mirroña? Y otro contesto: si la ves úntate ajo, hace tiempo que partió a mejor vida.

En el momento se habló de todo con la pasión que se recuerdan los acontecimientos vividos cuando estos se han alejados en el tiempo, ¿Alguien me puede decir de la vida del famoso agua tibia? Entonces salió a relucir que hace ya unos diez años el popular agua tibia el zapatero de la donante se había ido del mundo de los vivos, el rio biran fue tema de muchas menciones porque cada uno tenía sus propias anécdotas y recuerdos de aquel rio benigno del que todos disfrutamos.

Se preguntó también por Frank Messón el famoso boxeador de la ciudad que andaba con su saco de guantes y su sogas al hombro para enseñar a los muchachos en los barrios el deporte de las narices chatas, los pastelitos de paisolo, los jalaos de magdalena la de alcingel, las natillas de Don Felipe, de todo lo que es recuerdo, de todo lo que se hiso viejo se habló en tan esmerado encuentro de amigos.

Recesamos solo para degustar un suculento sancocho del que volvimos cuando todos cabeceamos un pedacito de sueño como cada quien pudo hacerlo ósea echar una pavita.

Una hora después volvimos a reunirnos, la primera conversación giro sobre la situación del país, esto fue como una ráfaga de tiros lanzada sobre los presentes, este país se jodio hace mucho, ¿Quién se atreve a sentarse en la galería de su casa en horas de la noche sin ser atracado?

¿Quién se atreve a salir a la calle después de las siete de la noche?

Aquí te atracan hasta en la puerta del cuartel de la policía nacional, la seguridad que pregona el gobierno es un mito, el crimen por encargo se ha hecho una profesión lucrativa, aquí y lo dijo con aires de desesperanza uno de los contertulio la consigna de los que nos gobiernan parece ser poner en libertad a los ladrones y a los demás hay que meterlos preso, nada se hace contra la corrupción, contra el desfalco del erario público.

Y no bien acababa uno de hablar y entraba el otro con ese tono de impotencia que se tornaba contagiante y todos tocaban la misma tecla como si pusieran el dedo sobre la llaga, la problemática política fue el tema final de aquel encuentro es verdad que en la vida hay dos cosas en la que los humanos caemos por obligación natural, la política y el amor.

Frases como: “Aquí no hay empleo”, “Privatizaron las empresas del estado”, “Se la entregaron a un grupo de politiqueros”, “Prometieron tomar medidas compensatorias”, nueva vez nos engañaron, nos vendieron la idea de que todo iba a ser mejor.

No han creado un solo empleo, Barahona y el sur se caen a pedazos, no circula el dinero, aquí lo que ha aumentado son los atracos, los asesinatos por paga, el cicariato, la falta de servicios de calidad, el motoconcho con la característica de que los motoconchistas son profesionales que al no encontrar que hacer procuran no dejarse morir de hambre y con un esfuerzo sobre humano llevar todos los días a su casa un pedazo de pan para sus quebrantadas familias.

Los demás escogen el camino que se presenta más fácil, la corrupción y su secuela de males aberrantes para la vida en sociedad, un amigo que pasaba nos expresó después de un rato de escuchar nuestra conversación – lo que ustedes refieren es pequeño, aquí hay más haitianos que dominicanos, ojala que unifiquen la isla, que peleen los hijos de los que se robaron el país, yo intente infundir ánimos, era tanto el pesimismo que se traducía en frustración aquel ambiente daba miedo solo atine a decir – Señores es verdad hay muchos problemas y parce que nadie hace nada por resolverlos pero la patria tiene que continuar, nuestro deber, nuestra obligación es luchar para cambiar esta situación – Luchar respondieron casi al unísono ¡si el pueblo quiere lucha qe luche Jack Veneno!

Para mi este estado generalizado de pesimismo fue como una derrota de la causa dominicanista ¡Y tuve miedo, temor de contagiarme con tantas desesperanzas! Hice un intento por explicar que la independencia que José Núñez de Cáceres proclamo en el 1821 y que algunos malos dominicanos llaman efímera fue nuestro primer intento por definir los perfiles de una nación autentica, peor estábamos cuando los haitianos nos invadieron y nos ocuparon por 22 años y el 27 de febrero nos liberaron, la patria tiene que superar estos males, los arengue, los motive pero no me hicieron caso.

Dos horas después termino el encuentro de los viejos amigos con un estado general en los presentes de incredulidad sobre nuestro futuro, días después un reconocido periodista hacia añicos pedazos, echaba a rodar por tierra el símbolo más elevado de nuestra sociedad Dominicana, con un discurso vacío, sin argumentos históricos, este flamante periodista enlodaba la historia nacional al pretender humillar la egregia figura del fundador de la republica Juan Pablo Duarte y Diez.

Y entonces me pregunte ¿y en este estado de frustración, de calamidad, de pesimismo, podremos iniciar la lucha por un país mejor?, ¿Esta el estado dominicano infundiendo algún animo a la nación para que superemos los males que nos abaten hasta minar la que debía ser la fe en la continuidad de la República?

De verdad que mete miedo este panorama desolador.