• 8va. Parte.-

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    Un desinterés abnegado preside cada uno de sus actos, y cuando la colmena que fundara alcanza la recompensa del bienestar y la riqueza, la deja un día cualquiera en manos de los jóvenes, dando la espalda al pasado y al viejo enjambre, levanta el vuelo hasta otra aventura, y otra ves pobre y vagabunda emprende jubilosamente la fundación de una nueva colmena en parajes desconocidos, donde ningún recuerdo la llame.

    No es pues, raro que la prodigiosa criatura solo observada atentamente a partir del Siglo XIX encabezada por la poesía, hace ya muchos años, en las bellas estrofas del Cantar de los Cantares, que los griegos la honrasen en el mito de Aristio, que Virgilio la inmortalizara en sus Geórgicas, que un Ponticipe (Urbano Octavo) la hiciera emblema de sus armas, que un famoso Emperador (Napoleón Primero) dispusiera que se bardara el manto imperial con sus pardas imágenes.  Pero hay del intruso que intente penetrar en lo que puede llamarse su industria en la ciudad que ellas fundaron.

    Cuando la niña trato de poner un pie en el barril, las abejas se levantaron en forma de combate, ya usted conoce lo que sucedió.

    Ese cayo, que la naturaleza creo al lado de esa bahía, fue la mas bella atracción que los americanos vieran, para apoderarse de mis tierras que herede de mi bisabuelo el general petion.

    Los hijos de los millonarios accionistas americanos, venían a pasar vacaciones en la casa de Mister Coory, atraídos por la belleza del Ingenio Barahona y los funcionarios dominicanos que vivían en el Batey Central, celebraban grandes fiestas de cumpleaños a sus hijos, celebraban los pasadias las esposas de los americanos, jugando bingo y casino, con la elegancia que lo hacen los millonario.

    El jefe de llave de la residencia de Mister Coory, se llamaba Mister Yan y me trataba muy bien, porque el sabia que las ciento ochenta mil tareas sembradas de caña para su fábrica de azúcar, más las que utilizaban para siembras de hortalizas y otros alimentos eran mías.

    Cuando se fue lo lamente mucho, porque ese era el principal testigo que yo tengo en las reclamaciones que hará mi abogado de todo lo que me tienen que pagar.

    Mire mi amigo, porque ya somos amigos, quiero decirle algo para que usted no valla a pensar, que yo soy enemigo de los yanquis, y me vea como un resentido por la cuestión de mis tierras.  Esa Empresa Azucarera, cuando la dirigían los gringos, mantenía una estructura higiénica excelente.  Sus jardines se mantenían llenos de lindas flores, los encargados de la limpieza en las oficinas limpiaban con productos perfumados, y no se veía un solo papelito en el suelo.-

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