La navidad con nosotros

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Por Bienvenido Matos Pérez

 

Navidad tiempo de paz, tiempo de amor, la naturaleza cambia su color, todo es nuevo, todo es bello, ¡Ha llegado la navidad!

Este tiempo es sin lugar a dudas la época más bella del año, con el invierno llegan las brisas tiernas y también la esperanza de una vida mejor.

Si apelamos al diccionario encontraremos una singular significación de la navidad: Alegría, paz, natividad o nacimiento es como si celebráramos el nacimiento de un hijo que siempre es señal de regocijo, de bienaventuranzas.

Pero en nuestro caso es mayor el motivo y es inmenso, contagiante la satisfacción que se torna en honda celebración al tratarse esta del nacimiento del hijo de Dios, en toda la profecía bíblica en textos tan distantes en el tiempo el profeta Isaías había pronosticado el nacimiento de un niño que sería el enviado de Dios para liberar a su pueblo del yugo de la oprobiosa esclavitud.

De ahí que sean tan emotivas aquellas palabras expresadas por el apóstol san Lucas cuando dice ruborizado de alegría ¡Habían pastores en la región que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño y se les apareció un ángel del señor y les dijo – No temáis porque yo os doy nueva de gran gozo que será para todo el pueblo que os ha nacido hoy en la ciudad de David el salvador que es cristo Jesús! Refiere el mismo San Lucas que repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían – Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz y buena voluntad para con los hombres.

Ahí en esas expresiones vertidas sobre la tierra y sus habitantes estaba expresada la  voluntad de Dios y la confirmación divina del nacimiento del salvador del mundo, Jesús el prometido de Dios para borrar para siempre los pecados del mundo.

Todos los años desde tiempo inmemorial gran parte de la humanidad celebra la navidad de cristo, cierto que no sabemos la fecha exacta de su nacimiento pero la celebración recuerda un hecho histórico con matices profundos y con hondo contenido espiritual.

El acontecimiento tuvo lugar en belén en la humildad de una comunidad de pastores que apacentaban sus rebaños y que tuvieron la dicha de ser los primeros, los testigos oculares en recibir el anuncio angelical del cumplimiento de la promesa divina, algo sorprendente para ellos que por primera vez no naciera un rey en medio de las pompas y el brillo de los palacios reales, del esplendor de los príncipes y cortesanos, la señal fue hallareis al niño entre pañales acostado en un humilde pesebre.

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Todos sabemos que Israel esperaba un rey que los liberara de la esclavitud política tal y como lo establece la profecía de Isaías en el capítulo 52 verso 3 y 53 verso 12, pero Dios tenía su propio plan liberar al ser humano de la tiranía del pecado que desde el principio los separo de su creador.

Por ello más allá de los origines de la navidad más allá de las murmuraciones y las teorías que las religiones suelen escribir y expresar sobre su significado, la navidad está profundamente cimentada en un alto contenido de amor.

Es el apóstol Juan quien nos lo dice con elocuencia y donaire lleno de la mejor precisión: – La grandeza del amor es cierta, porque el amor existe desde las entrañas del Dios eterno no porque nosotros amaramos a Dios, sino porque él nos amor primero y envió a su hijo único para que con el nosotros obtuviéramos la vida, vida plena y abundante.

Por lo que puede afirmarse que la navidad es la celebración de una promesa cumplida y que el nacimiento del niño Jesús constituye la buena nueva de la muerte de la esclavitud espiritual, la navidad es sinónimo de libertad, de gozo, de fiesta, aprovechemos pues estas celebraciones del nacimiento de cristo y celebrémoslas en paz, en amor y hagamos de estos días un espacio para la meditación.

Es bueno recordar que la navidad no es el derroche a que el mundo capitalista nos empuja de gastos, romerías, violencia sin sentido, y dispendio ¡No! La navidad es la fiesta de la contentura, del amor más puro y tierno, es el espacio para la reflexión, para evaluar nuestras propias y posibles iniciativas hacia una vida mejor.

Por eso seamos luz, en estas fiestas, que deben ser la mano extendida hacia tantos que menos pueden, el momento para reevaluar estos 365 días a punto de perecer y ver en cada pedazo del tiempo transcurrido donde fue que fallaron las expectativas creadas, y que antes que expire este año 2017 podamos los humanos en esta multiplicidad de caminos que semejan una torre de babel frente a nosotros, observar cual es la ruta en que deben moverse nuestros pasos.

Si queremos avanzar hacia metas superiores de progreso y bienestar general para nosotros y para nuestros semejantes, es bueno siempre recordar aquellas estrofas casi lapidarias de la vida que nos legara el poeta Antonio Machado – “Caminantes no hay caminos, se hace camino al andar”.

Vallan pues mis suplicas al altísimo para que siempre provea para la cena de navidad porque este encuentro casi mágico de la familia constituye un estímulo de unión que todavía no apreciamos en su justo valor.

Que más que bulla, despilfarro sean pues las fiestas de navidad espacios de la más pura reflexión.

Señor se tú con lo que se trasladan de un lugar a otro para celebrar con los suyos la navidad ya en vehículos, en barcos o en avión o en cualquier otro medio de transporte, se tú el guía que los devuelva a casa, a los que guardan prisión también haz posible que la luz de tu nacimiento despliegue sus rayos bienhechores hacia ellos, para los enfermos señor te pido liberación y sanidad y más que todo que en este año que termina y el que comienza todo discurra en paz por tu navidad Jesús, Amen.

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